Saturday, May 07, 2005

En un dia como hoy...

No he dormido en toda la noche, creo que de los nervios. La tarde del día anterior, la tarde del lunes me la dieron libre en el trabajo, estaba tan nervioso, que al cortar unos cables, me rebane dos dedos de la mano izquierda. David nervioso también, me llevó al hospital, me dieron como 10 puntadas y regresamos a la casa a ver películas.
Manuel y David duermen placidamente, Letty y yo, damos vueltas en la cama. Por fin, la hora esperada, son las 6 de la mañana,me levanto, mientras tomo un baño pienso que a partir de hoy las cosas serán diferentes, mi vida tomará un giro de 180 grados.
Despierto a Letty y toma un baño, mientras, platico con David, trato de no pensar en lo que va a pasar.
Salimos de la casa, son las 7 de la mañana y en 15 minutos llegamos al hospital, aún esta oscuro, no ha llegado mucha gente. Letty esta más nerviosa. La llevan a una habitación y a mi me dejan en la sala de espera con David.

Una hora después llegan mis papás y la mamá de Letty. Me llaman, entro a una habitación y me piden que me ponga un atuendo de enfermero, nome queda le digo a la enfermera. Ella me trae otro, pienso en el peso que he ganado desde que me case, espero no seguir engordando.

Me dejan en una habitación, lleno varios formularios y me siento en un reclinable. Hay otra persona en mi situación a mi lado, me dice que es su segundo bebé, que ya esta acostumbrado. Imagino que cuando tenga otro bebé estaré mas relajado, pero ahora tengo muchas cosas que pensar.

Me pasan al quirofano, entro y veo a Letty medio dormida, veo sangre y muchos doctores, tal vez la impresión palideció mi rostro porque me piden que me siente, veo que Letty despierta y le tomo la mano, le digo que todo esta bien, ya van a terminar. Un médico me pide la cámara. Entonces de repente, Letty grita de dolor y se escucha un llanto, ahi está, un bebé, mi hija, Sarah Fernanda Sánchez González, ha nacido. Me levanto y veo como la toman los doctores, la limpian, le cuentan los dedos, escuchan su corazón, manifiestan que es un bebé saludable y luego se la dán a su mamá.
Yo observo todo tratando de contener las lágrimas, estoy emocionado, le doy un beso a mi bebé y doy gracias al Creador por ese milagro.
Me dan a Sarah y camino hacia un vidrio donde la familia esperan, todos la observan, le aplauden, yo me siento orgulloso, mi corazón salta de mi pecho, es uno de los días más felices de mi vida. 24 años y ya soy padre.
Horas después, observamos a Sarah en los cuneros, le tomo y tomo fotos, me muero de ganas por abrazarla.

Cuando la tengo en mis brazos, siento lo fragil que es, lo delicada, me da miedo, siempre he sido muy tosco. Entonces, veo a mi papá y lo abrazo, me desahogo, lloro en su hombro y le digo que tengo miedo, ahora soy papá y no me quiero equivocar, quiero ser un buen padre, quiero ser un papá como él lo es para mi. Me abraza y sonrie. Los Sánchez no somos muy emotivos.

Días despues en la casa, observo como duermes con tranquilidad, me gusta verte dormir, tan serena, tan confiada en que tus padres te cuidan y no necesitas nada más.

Hace poco me dijeron que estoy enamorado de mi hija y ella de mí. Es algo que se les nota en la mirada a los padres y a los hijos me dicen, tu y Sarah tienen una relación muy especial, se les ve en la forma en que se miran. Eso me hace feliz, mi hija me quiere a pesar de todo, a pesar de mis errores y yo a ella la amo sin condición.

Hoy te miro dormir, han pasado 3 años exactamente, te abrazo mientras duermes y doy gracias a Dios por ti, eres lo más preciado que me ha dado la vida, lo más valioso y lo que más debo cuidar. Ahora tengo dos mujeres en casa y a las dos las adoro.

Hoy después de 3 años, me doy cuenta de lo feliz y afortunado que soy.
Gracias por estar aqui Sarah. Gracias por tus ojos grandes, tus manos cariñosas, tu sonrisa de pícara, tus lágrimas, tus "te quiero".