Bombón con Palo
Sarah y supongo que todos los niños, crea su propio lenguaje, acostumbra nombrar objetos con nombres que a ella le dan más sentido. Como el caso del Algodón de Azucar. Este dulce, que es toda una bomba para un niño para Sarah no es más que un bombón con palo. No se donde lo probó o vio por primera vez, pero el sábado, tenía antojo de un bombón con palo.
Fuimos al centro comercial, y en cuanto vio la cantidad de tiendas, hizo su petición, "Papí, me compras un bombón con palo", enseguida, mire a su mamá, que es eso?. Le explicamos, que no se llaman así, son Algodones de Azucar, Sarah lo repitió y pensamos que habia aprendido una nueva palabra. Sinembargo, luego pidió un chicle, le encantan las maquinitas donde pones un peso y obtienes un chicle, le dí a escoger, un algodón o un chicle. Escogió el chicle, tal vez por que lo tenía mas a su alcance. Después, se portó mal, ella quería subirse a las escaleras electricas (toda una aventura para ella), pero nosotros ibamos a otro lado, así que protestó y lloró. Estaba castigada, no habría algodón de azucar ni cualquier otro dulce.
Aún no entiendo porque los niños previo a su hora de siesta se ponen muy nefastos. Sarah, siempre llora y se chifla antes de su hora de siesta, después de algún berrinche, cae en los brazos de Morfeo. Alguna explicación lógica debe existir para esto.
El sábado en la noche, pasó Raúl por mi, ibamos a jugar Xbox con el Chaparro, todo estaba listo, y cuando abrí la puerta, Sarah se prendió de mi pierna, me gritaba que la llevara o que no me fuera. Me partió el corazón, no la podía llevar, porque habría puros hombres con la idea de beber en exceso y gritar majaderías mientras juegan con el Xbox, no la pude dejar, así que me quede. La verdad, uno se siente importante con estos pequeños detalles, tal vez en la calle, en medio del tráfico soy un ciudadano más, un pelao más que espera que cambie el semáforo. Pero en el mundo de Sarah, soy su papá, la persona a quien llama cuando se golpea o cuando tiene miedo y eso basta para que a uno se le hinche el pecho y camine como pavorreal mientras su pequeño retoño lo toma de la mano.
El domingo salimos con Jorge, tenía que cargar unos archivos en el Xbox y Sarah acompañó a su papá. Eso me pone a pensar y a desear que en 15 años más sigamos igual, nada me daría más gusto que salir un sábado o domingo a algún mandado, con mi hija adolescente a mi lado, eso también me haría sentir importante. Espero que cuando llegue ese tiempo, no solo sea su papá, sino también su amigo.
Esperabamos el verde, cuando apareció, un chavo con algodones de azucar, lo ví, pero disimulé, quería ver si Sarah lo iba a notar. Y vaya que lo notó, se le iluminó la cara, se paró en el asiento del coche y gritó, "Un bombón con Palo, papí, un bombón con palo!!", en seguida y sin pensarlo, le hable al muchacho, "Cuanto por el bombón con palo?", se me quedó viendo, luego recapacité, "Dame un algodón", Sarah estaba feliz, tenía suficiente azúcar para una semana, le expliqué que se lo compraba por haberse portado bien y mientras observaba el bombón con palo de color rosa, yo hichaba el pecho y me sentía orgulloso, le había cumplido un capricho a mi hija, solo por eso, vale la pena el levantarse a las 6:30 todos los días, regresar a casa cansado a las 7:00. Esa niña que me espera detrás de la puerta y brinca de gusto cuando me ve regresar (justo como cuando yo esperaba a mi papá) hace que todo cansancio se olvide, hace que todo lo malo quede atrás. No cabe duda que los hijos, le cambian la vida a uno, seres pequeños, que con cosas pequeñas nos enseñan mucho.
Chale, ahora si que me quedo muy rosa el comentario.
Ya ves como son los cristianos!
Al estar en el comedor, escuche un comentario.
Resulta que una compañera, fue al cine el fin de semana, vio una película, en ingles llamada Saved!, donde por cierto reaparece el Maculay Culkin.
Al parecer, por la reseña del cine y por el comentario de la chava, la película trata sobre una chava que asiste a una preparatoria Cristiana. La chava tiene un novio que resulta ser homosexual. Según entendí la chava tiene una visión donde se le dice que para "rescatar" a su novio, le entregue su virginidad. Resultado, un chavo mas seguro de su homosexualidad y una adolescente embarazada.
Según comentaron después, alguien le dice a la chava que si ora a Dios, su virginidad le será regresada.
En fin, una película más para adolescentes, lo que no me pareció fue el comentario de: "trata sobre los cristianos y ya ves como son los cristianos de ignorantes, que se la pasan rezando y eso" Tal vez el comentario viene debido a que la película es una sátira de la juventud cristiana de Estados Unidos, osea, es una película dirigida al mercado gringo, que al ser vista en México solo recalca una cosa, si alguien te dice que es cristiano, corre, de seguro te va a querer convertir.
Puede ser cierto en parte, nuestra función es hablarle a los demás sobre Cristo, el que convierte, el que cambia es Dios. No dije nada, comí rapidamente y me retiré de la mesa, pocos saben que soy cristiano, pero no iba a entablar un debate a la hora de la comida. Pero si me ofendí. En realidad tal vez para el resto del mundo somos eso, gente "ignorante" que se la pasa "rezando". Durante 27 años he tenido ese tipo de vida, y también he probado el otro tipo de vida, la vida del libertinaje, del alcohol, de las fiestas, creo que si comparo los dos tipos de vida, me quedo con la vida "aburrida" e "ignorante" de los aleluyas, donde no hay gente ni vida perfecta, porque a fin de cuentas somos humanos, pero si hay a quien acudir en caso de soledad, problemas, aflicciones, etc.
En fin, solo me queda pensar que mis amigos, los que saben que soy cristiano, al oír el comentario de esa chava, le hubieran refutado inmediatamente, a pesar de que ellos no son cristianos.
A fin de cuentas, creo esto se debe a falta de información, y hablar con falta de información, es ignorancia, o no?.
Chale con los aleluyas...
El Futbol (2)
El viernes por la Noche, mientras dormía, me dió un calambre, hacia mucho que no me daba un calambre como ese. Cuando baja la temperatura, me comienzan a dar todo tipo de dolores y achaques, sobre todo en las rodillas y de vez en cuando, calambres, siempre donde mismo, en los chamorros. El calambre me despertó. me tiré al suelo retorciendome de dolor, grité a pulmón abierto, necesitaba que Letty se levantara para ayudarme, pero no lo conseguí. Aguante el dolor, estire la pierna y solo pensaba en el momento en que todo terminaría, cuando volvería a la cama como si nada.
Ese calambre, es una huella de una lesión, cuando me da, no puedo caminar bien por una semana, después todo vuelve a la normalidad. A los 17 años, me dió una contractura muscular, a los 19, la contractura se hizo más fuerte, al grado de que no podía mover la pierna y necesitaba inyectarme para quitar el dolor. Ese calambre y las semifinales de futbol me hicieron recordar.
Estaba en la categoría Pee-wee. Era liniero ofensivo. Tackle derecho para ser exacto. Aunque no me consideraba buen jugador, creo que tenía alguna ventaja sobre los demás, el lado derecho es el lado fuerte, por donde mandan las corridas de poder, así que los linieros del lado derecho, siempre son mejores que los del lado debil (el izquierdo).
Eramos 5 gorditos, a todos nos pusieron un apodo de oso. El mío, era el de Winny Pooh, al menos no me tocó el de Tobi. Luego, a repartir los números. Yo quería el 81, con ese había jugado mi papá, pero ese número era para los receptores. Así que me dieron el 60, un número que no significa nada para nadie, pocos jugadores usan el 60, creo que es algo feo tal vez, pero ese era mi número.
No recuerdo bien el primer juego, pero estaba nervioso, me dolía el estomago. Cuando comenzó, me hicieron garras, el defensivo pasó por encima de mi como si nada, tenía miedo, estaba muy asustado, escuchaba el grito de las gradas, en la línea, el defensivo me gritaba de cosas, que me tomé muy en serio, y me asuste. Supongo que eso les pasa a todos. Reaccioné, todo era como en el entrenamiento, debía recordar el entrenamiento. Así que en la siguiente jugada y en las que siguieron, me concentré en lo mío, me olvide de las gradas, de lo que me decía el de enfrente, y me dedique a lo mío, nadie debía tocar al pasador, ni a los corredores.
No nos fué muy bien esa temporada, debimos de haber ganado unos 4 juegos y de haber perdido unos 6. Pero me divertí. El futbol me gustaba, y tenía un número. El 60.
En Borregos, cuando repartieron los números, pedí el 60, ese número lo había usado siempre, era por cabala. Creo que todos los jugadores, tienen ritos y supersticiones, parte de mi ritual de juego era el usar el 60, sin ese número no juego le dije al coach, cuando alguien me ganó el número. Me lo dieron, era el mejor liniero y tenía que escoger el número primero.
Durante un juego, contra la universidad metropolitana, me dió el calambre. Estaba a punto de salir la jugada cuando sucedió, me tiré al piso, me retorcía de dolor, mientras el defensivo pasaba sobre mí, luego, como cosa hecha adrede, alguién cayó sobre mí, justo donde me dolía, no me podía parar. Entre 2 compañeros me sacaron del juego, en la banca, me atendierón, el coach estaba preocupado por mi, eso me hacía sentir importante, pero en ese momento no lo pensaba así. Me dolia la pierna, me inyectaron voltarén, me vendaron, y después de un rato pude caminar de nuevo. Durante 2 meses tuve que ir a terapia, me aplicaban calor en la pierna, después la debía meter en hielo. Antes de cada juego, como parte de mi ritual, tomaba aspirinas, algunos tomaban cosas mas gruesas, pero nunca opté por eso. Siempre 4 aspirinas, para el dolor, para no sentir por un rato los achaques, ahora, eran 4 aspirinas y una inyección. Solo así podía correr.
Ya pasó mucho tiempo, pero el dolor sigue ahí. El calambre es exactamente igual, el dolor no ha cambiado en nada. A veces, cuando corró, siento como se me entume el chamorro, entonces, recuerdo, recuerdo el olor a cesped recién cortado, el olor a humedad. El dolor, aunque a veces insoportable, me hace recordar.
Ahora, tendido en el piso, recuerdo, sonrio, me siento como un soldado romano, orgulloso de su herida, una herida de alguna batalla gloriosa.
Al día siguiente no puedo caminar bien, pero me siento vivo, que mejor que un recuerdo que se hace presente en el cuerpo, para recordar viejas aventuras. No cabe duda que me encanta el futbol.
Mi Camioneta.....
Leyendo un cuento de Toño, acerca de un camión viejo, me acorde de ti.
En realidad no es que te haya olvidado, siempre te recuerdo, pero mientras leía, venías a mi mente.
Recuerdo que al principio no te ponía mucha atención. Eras la camioneta de mamá. La pintura y el tablero picado. Mis amigos y yo nos sentabamos en tu caja a platicar, alguna vez la usamos como ring de boxeo. En las escondidas, era tipico esconderse en la caja.
Cuando aprendí a manejar, usaba mas el Spirit, ese carro era automático, y según yo, llamaba más la atención. Siempre pensé que me qeudaría con el Spirit. Después, me cayo el 20. Le comprarón un carro a mi mamá, y la camioneta pasó a ser mía. No cabe duda que soy el niño chiflado de la casa. 17 años y ya tenía carro. Más bien una camioneta.
Entonces todo comenzó. Primero, había que lavarte, saqué el asiento, lave cada parte de la carrocería, de la cabina, quité la llanta de refacción y la lavé. Limpié el motor, cheque el aceite, filtro de aire, limpié el carburador, ese carburador que después te daría muchos problemas, pero que en ese entonces conocía como la palma de mi mano. Ese ritual de limpieza lo repetí por 6 años cada seis meses.
Ahora que estabas limpia, llena de armor-all en cada rincón, venía lo bueno, aprender a manejar estandar. Te encendí, y luego di reversa, te saqué de la cochera y fue fácil. Las calles son empinadas, así que era muy sencillo, pero lo difícil fue el regreso, subir por esas calles empinadas, varias veces se apagó el motor, varias veces pense qeu iba a chocar, hasta que te dominé. Me sentí como un vaquero con un caballo viejo, al que para domarlo, solo basta con conocerlo, darle confianza.
Como olvidarte si estas en tantos y tantos recuerdos. Recuerdo a mi primer novia, sentada junto a mí. La ventaja de tener camioneta, una mano al cambio y después a sus piernas. Te mandé cambiar el vidrio trasero, por uno con ventana, tu lámina aunque vieja, era fuerte pero se calentaba mucho en verano.
Luego, en carrera, mi primer día de clases, recuerdo ir nervioso por Gonzalitos, por Garza Sada, después vimos el tec, ibas conmigo, y también estabas nerviosa, como no sentirte nerviosa ante tanto carro nuevo, ante un lugar desconocido, pero que sería nuestro hogar por los siguientes 6 años. Tu en el estadio y yo en las aulas.
Luego cancelé el seguro de gastos médicos, y con el dinero fuimos a Pablo A. te compré tu primer stereo, un pionner de cassete, con 2 bajos de 10". Ahora teníamos música. Como me sentía orgulloso al subirme a mi camioneta, con botas vaqueras, camisa de botones, hebilla plateada con una "E" de Eduardo, y un buen cassete de corridos. Escuchamos a los cadetes, los tucanes, los tigres, los cardenales y muchos más. Nos comíamos a Monterrey, a cada rodada. Ibamos a rolar con los cuates, la música a todo volumen, una cerveza entre las piernas, amigos en la caja.
Los fines de semana me llevabas al rancho, dabamos una vuelta por la plaza de Pesquería, para que el pueblo te viera, y llegabamos al rancho, con la caja llena de amigos, llena de comida y cerveza. Cuantas noches dormí en tu caja, viendo las estrellas, platicando hasta el cansancio con algún buen amigo.
Comenzé a trabajar, trabajaba para tí, eras mi pertenencia mas preciada. Juntaba dinero aqui y allá, quería ponerte llantas nuevas, pintarte, tenía grandes sueños. Una mañana, te dieron un golpe, te dejaron la caja destrozada, salí corriendo en ropa interior, enojado, quien te había chocado huyó. Tenía que encontrarlo, pistola en mano (locura de juventud) te encendí, fuimos a buscarlo, quien te había hecho eso, debía pagar. Nunca lo encontramos, mi papá me regañó, como se me ocurría salir así, enojado, a buscar a alguién. Creo que en mis ojos vió los ojos de furia e imprudencia de mi tío Hugo, el más bravo de todos y no dijo más. Al otro día encontramos al culpable, un borracho que no supo dar la vuelta y te golpeó. Pagó el daño, con ese dinero y un poco más te llevamos al taller, te iban a pintar. Te pintaron de un color especial, único, también te tapizaron.
Cuando fuí por tí, estabas hermosa, gallarda, como nueva, con ganas de ir a rolar por Monterrey hasta que ya no quedara gasolina. Con mis ahorros te arreglé la caja, cambiamos las maderas por nuevas, les puse aceite quemado para tratarlas y te compré una caja de plástico.
Seguí trabajando y con ayuda de papá te compré llantas y rines. Rines de Silverado y llantas deportivas. Te puse un mofle cromado, y te cambié el stereo. Eras única.
En verano, ibamos a la presa, nos parabamos en algún arbol y hacíamos carne asada, mientras tocaban los cadetes. Seguimos llendo al rancho, dabamos la vuelta a la plaza y todos te volteaban a ver, yo me sentía orgulloso, me sentía como en un corrido, con la pistola oculta en la guantera, y mi camioneta arreglada. Y te hiciste famosa. Todo mundo se quería subir a mi camioneta. Todos sabían de la camioneta del Daniel, si esa camioneta la roja, la que esta con ganas.
Recuerdo como te encendía, dos pedaleadas al acelerador, y listo, encendías, rugía tu motor, luego a meter primera, aceleraba, soltaba despacio el clutch, y empezabas a derrapar, a quemar llanta, después salíamos a toda velocidad de la colonia. Aunque vieja, tenías un motor noble, aguantador, corriamos a mas de 120 en constitución, una vez en cadereyta, llegaste a los 170 y tu como si nada.
Después, todo fue en bajada. El carburador tiraba gasolina, lo reparamos varias veces y no tenía remedio. Luego un día de Mayo, mientras ibamos a la escuela, te golpearon de nuevo, esta vez, fue una estocada que lentamente te iría matando. Recuerdo el golpe, una vieja que odiaré de por vida, se pasó un rojo, te pegó de lado, en la esquina de adelante, golpe mortal para cualquier camioneta. Bajé de inmediato, apunte las placas, aturdido por el golpe me dirijí a un telefono, pedí ayuda al seguro, luego me preguntaron si estaba herido, " A caray, no me he fijado, no se si estoy herido, pero mi camioneta señorita, esta destrozada." No me di cuenta, afortunadamente no me pasó nada, me protegiste, cual guardaespaldas que se lanza por una bala. Ahi estabas, el frente destrozado, la dirección, el cigueñal roto. Estabas inservible.
Tuve un altercado con el dueño del otro coche, lo iba a golpear, mi papá me detuvó, lo insulté a él y a su esposa, se iba a poner grueso, mi papá me sacó de transito y me mandó a la casa. El arreglaría el embrollo. Ahi vas, al taller de nuevo, sobre la grua.
Cuando saliste, no eras la misma, estabas "tocada", así como yo sentía mis rodillas después de haber jugado americano, tu también te retorcias de dolor. Desde entonces, supe que todo acabaría. Pasó un año más. Un año en que me gradué y comenzé a trabajar formalmente, ya no había salidas al rancho, no mas paseos, prefería el tsuru a tener que manejarte. Eras muy cara de mantener, sobre todo con esa fuga de gasolina.
Entonces, lo decidí, te vendería. No podía costearte, no podía arreglarte de nuevo, aunque si tuviera el dinero, te habría mandado arreglar del todo. Te hubiera comprado un motor nuevo. Pero no podía. Nuestro ultimo día juntos, antes de entregarte a tu comprador, recuerdo, ibamos por la carretera a Pesquería, te llevé allá por última vez, tu sabías que era la última en que iriamos juntos, aceleré. Tu motor se quejó, pero aceleró, no se la velocidad, ya no funcionaba el velocimetro despues del golpe, pero ibamos rapido, con los cadetes en el stereo, volamos por la carretera, como antes. Entregué tus llaves y entregué mis años de estudiante, ahora era un adulto, debía trabajar, se acabaron las parrandas en camioneta, los corridos, las botas vaqueras.
Prometí que algún día, tendría una camioneta roja, donde escucharía corridos, donde llevaría a mis hijos en la caja rumbo al rancho de mi abuelo. Una camioneta, donde a mi lado iría la mujer que mas quiero. Y siempre que la encienda, te recordaré.
Dos pedaleadas al acelerador, y luego le das llave, fue lo último que le dije a Gerardo cuando te compró. De esa manera tu también te acordarías de mí.
2005
Año que comienza, 2005. Página de libreta nueva, para escribir nuevas metas, nuevos propósitos, nuevas historias, vivencias, etc.
Como es típico..escribo mis 12 propósitos para este año.
1.- No olvidarme de que todo lo que tengo es gracias a Dios.
2.- Ser el mejor Padre y Esposo del mundo.
3.- El 2005 debe ser el año del regreso a la escuela, debo comenzar mi Maestría a como de lugar.
4.- Ser un líder en mi trabajo.
5.- Ahorrar mucho pero mucho.
6.- Por supuesto que no puede faltar, el típico....Bajar de Peso
7.- Hacer muchisimo ejercicio.
8.- Viajar mucho, aunque sea dentro de mi estado.
9.- Ser mejor persona, aprender a escuchar, a ser más paciente, tolerar, ser un mejor Danielo.
10.- Aprender .Net
11.- Leer demasiado, necesito lectura en exceso.
12.- Poder regresarles a mis Padres lo mucho que les debo.
Bueno...propósitos y metas, pueden ser muchas más. Pero esas son las más importantes.
Espero en Dios, vivir un año más. Vivirlo como si fuera el último, disfrutar a mi hija, a mi esposa, a mi familia, a mis amigos. Como siempre, daré gracias cada vez que abra los ojos ante un nuevo día. Este año como los demás, hay que vivirlos al máximo. La vida es corta, cuando mire hacia atrás, quiero poder decir: "Un año más, creo que he vivido, y he vivido bien."
En fin..
Un año más, un año más que pasó, un año que he vivido y que he vivido bien.
Solo espero que este año mis predicciones deportias si sean acertadas, comenzaré con el Super Tazón.
Salud...