Café...
Un café sin aroma, es como cuando la mujer no tiene ganas, de ese amor que no termina.
El café con asientos es similar al "te odio" disfrazado de dulces palabras.
Este café, es algo amargo, no tiene aroma, esta quemado.
Agrego azúcar esperando endulzarlo, pero empeora.
Le doy un sorbo, esperando despertar de mi letargo, de cortar mi sueño de un tajo,
pero una vez quemado, pierde la escencia, no funciona.
Similar pasó con esa mujer, fuí tierno, amable y seguía siendo amarga.
No cortó mis sueños haciendolos realidad, sino que me dejó con ellos.
Ahora tomo el café, no tiene remedio, me quedo con el sueño, me quedo con
los sueños que alguna vez tuve contigo.

1 Comments:
Solicito permiso para publicar este poema en el sitio de mi amigo Joel.
Monocai.
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