La Manzana
A Sarah le gustan las manzanas. Solo que no come la cascara. Tal vez porque antes no tenía dientes le quitabamos la cascara a la manzana y así partida se la ofrecíamos.
Creo que es la fruta que más le gusta.
Hace días Sarah se enfermó del estomago, el problema?. Es algo estreñida del estomago, a pesar de que come muchas verduras.
Al día siguiente de haber ido al doctor (quien le dijo que comiera la manzana con todo y cáscara) pidió una manzana. Ibamos de prisa al cine así que la subimos al carro con una manzana completa. Cuando vio la manzana, pidió que se la cortaramos, que le quitaramos la cáscara. Como hacerlo mientras uno maneja y se pone al día con su pareja?. Le pedí que se la comiera así, no era posible hacer lo que ella pedía.
Entonces comenzó a llorar, gritaba que no podía, le dolían los dientes cuando intentaba morderla y no podía, había que quitarle la cáscara a la manzana. Su mamá se la pidió y se disponía a quitarle la cáscara de alguna forma, cuando detuve el auto. Tomé la manzana y fuí al asiento de atrás.
Le pedí a Sarah que le diera una mordida, grande y fuerte. Sarah lloraba y gritaba una y otra vez que no podía. "No puedo papito, no puedo"
Una de mis reglas, es la de pronunciar lo menos que se pueda esas palabras. Nunca digas que no puedes. Siempre se puede. Tal vez soy muy positivo, pero creo que más bien, me gustan los retos, así que, cuando digo "No puedo" es un fracaso para mí. Algunas veces he tenido que decirlo y me he sentido mal. Pero la mayoría de las veces si alguien dice "No puedo" le entro al quite y salgo adelante.
Sarah decia que no podía. Tenía que enseñarle a mi niña a no rendirse sin antes intentarlo. Como decir "no puedo" sin antes intentarlo. Le pedí que confiara en mí, yo estaría ahi para ayudarla, lo tenía que intentar solo una vez, darle una mordida a la manzana. LLoró, le tome la mano y con paciencia le pedí que hiciera el intento.
Entonces abrió la boca lo más que pudo, le clavó los dientes a esa manzana amarilla y se escucho ese crujido carácteristico de la manzana al ser mordida, Sarah lo había logrado, mordió una manzana con todo y cascara.
En el asiento de atrás va Sarah, mordiendo una manzana, cada crujido que se escucha, se me hincha el pecho y me siento orgulloso de mi hija. Igual me hubiera sentido si hubiera fallado en el intento. Lo que me enorgullecía era que no se rindió y lo intentó. No solo lo intentó, lo logró.
Creo que esa manzana le enseño ciertas cosas a Sarah, en unos años más, cuando me diga que no puede, le recordaré la manzana, y se que lo intentará.

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